
La búsqueda de la belleza en la arquitectura es algo de lo más loable. Pero lo que no tenemos tan claro es si la belleza es un medio o un fin en sí misma. Durante esta nueva nota de Stepienybarno para Catálogo Arquitectura intentaremos analizar si la belleza tiene que aparecer durante el proceso creativo del proyecto o es algo que aparece como consecuencia a toda buena arquitectura.
La mayoría de los arquitectos tienen una especie de arquetipo de belleza metido en la cabeza. Algunos no están dispuestos para nada a renunciar a “su” ideal de lo que es bello y de lo que no lo es. Algo que para la mayoría es tan común como hacer una cubierta a dos aguas, a otros les parece lo más horrendo del mundo. A este respecto no hace mucho tiempo le oímos contar a Igancio Vicens una curiosa anécdota narrada en primera persona. En ella venía a recordar, que cuando un cliente le propuso hacer una cubierta a dos aguas (ni siquiera tenia que ser, necesariamente, de teja), le respondió con tono jocoso y un tanto irónico, que no podía hacerlo porque se lo prohibía su religión!. Al final, ante la insistencia del cliente que le insinuó que lo que sucedía era que él no era capaz de hacer una buena casa si no se le daba libertad total. El arquitecto madrileño cedió y terminó proyectando una excelente vivienda con sus tejaditos inclinados.
Bastante alejando a estas ideas preconcebidas de belleza parece que funcionaba nuestro querido Alejandro de la Sota. El maestro gallego afirmaba que si después de todo el proceso del proyecto, veía que el resultado le parecía demasiado atractivo, significaba que se había dejado llevar por su ideal de belleza y que el planteamiento seguido no era tan bueno conceptualmente como debiera haber sido. Por esta razón volvía a empezar todo el proceso de nuevo. En la misma línea de pensamiento, Zumthor comenta “No hay que enamorarse de la calidad gráfica de nuestros dibujos, no debemos confundirla con lo que constituye realmente una cualidad arquitectónica”. Curiosamente, mientras ellos parecen huir de lo “bonito”, el arquitecto del starsystem Frank Gehry en reciente entrevista en el XLsemanal comentaba “todavía me resulta difícil definir qué es la belleza; tan pronto como tratas de hacerlo, ella te rompe tus esquemas. La belleza es escurridiza”.
Para terminar de fijar esta idea del posible embrujamiento al que se someten algunos proyectos a través del dibujo rescatamos las sabias palabras del escultor Chillida.
“Siempre he tenido una facilidad grande para dibujar, pero había una serie de cosas sobre las que yo no veía cómo iba a tener control. Un día me di cuenta de que probablemente lo que me apartaba del camino para profundizar más era precisamente la facilidad de mi mano. Tomé la decisión esa misma noche. Una noche realmente decisiva porque marcó toda mi vida, poniéndome en contra de todo aquello que te puede acercar a la facilidad. Decidí dibujar con la mano izquierda.”
Así pudiéramos seguir con miles de ejemplos y reflexiones en la misma línea, pero desde luego que lo que preferimos es que seáis vosotros los que nos sigáis contando cómo veis este tema que da mucho más juego del que parece en un principio.
* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.
Autores de la entrada: Stepienybarno
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