Tags: , , | Categorias: arquitectura, Fotografía Publicado por Luciano Benites el 13/05/2012 9:54

Desde mi perspectiva como arquitecto y aficionado a la fotografía, presento esta conversación con el arquitecto y fotógrafo profesional Marcelo Isarrualde.

Uruguayo de nacimiento y ciudadano del mundo ha vivido en Nueva York tras graduarse en la Facultad de Arquitectura – Universidad de la República en Montevideo. A partir de la obtención de la beca “Fulbright Advanced Research Award” estudia en Columbia University donde sigue su formación como arquitecto. Actualmente reside en Barcelona donde imparte clases y trabaja en su estudio de fotografía en diversas producciones.

En esta ocasión hablaremos de la fotografía en la arquitectura, del edificio como modelo (objeto) a ser fotografiado y sobre los principales aspectos a tener en cuenta al momento de registrar una obra.

L.B. Para empezar esta entrevista me gustaría saber parte de tus antecedentes ¿Existe alguna relación familiar o cercana durante tu infancia o adolescencia que te vincule a la fotografía ? Si no es así, ¿ quién fue el responsable de tus inicios en la fotografía?

M.I. No, no hay un vínculo familiar. De manera inmediata recuerdo en 4to. año de escuela viajar con mis compañeros y maestros a Salto, Uruguay ,en una excursión típica escolar. Una compañera llevó una cámara espectacular, era una Rolleiflex de dos objetivos. ¡Quedé maravillado! La cámara  era de su padre, fotógrafo, y  con los años nos hicimos muy amigos.Tendría diez años y quedé extasiado con el objeto, el objeto en sí mismo me parecía un aparato extraordinario. Recuerdo muy emocionado la primer cámara de fotos que me regalaron mis padres. Era una Leduc 127 de fabricación argentina, comprada en una pequeña tienda de fotografía en la calle Brasil, cerca de Constitución, en Buenos Aires. O sea, viene de niño pero no hay nada concreto que recuerde que me haya vinculado con la fotografía.

L.B. Además de tu aprendizaje en temas de arquitectura con Kenneth Frampton durante tu estadía en Nueva York me imagino que esa etapa de tu vida sirvió para conocer, vincularte y profundizar en temas relacionados a la fotografía, ¿es así?

M.I. Bueno, mi etapa en Columbia se debe a que había ganado conjuntamente a mi gran amigo y colega José Luís Infanzón una beca Fullbright de investigación. Nosotros habíamos elegido como tema la evolución de la tipología de los edificios en altura en el área de Manhattan en el siglo XX y nos tocó Kenneth Frampton como tutor. Cuando le presentamos el proyecto de investigación la fotografía figuraba como elemento principal desde el inicio, es decir, había una parte de la evolución de la tipología, a la vez que un registro fotográfico visual de estos aspectos vinculados a la piel del edificio.

Ciudad de las ciencias, Valencia.

L.B. Mientras miraba y estudiaba tus fotografías pensaba en cuáles habrían sido tus referentes. Seguramente tengas algunos fotógrafos que te inspiraron y potenciaron tu trabajo, ¿cuales son?

M.I. En la fotografía de arquitectura no tengo referentes concretos porque no me he especializado en ello, o sea, he hecho mucha fotografía de arquitectura pero también he hecho muchos retratos, muchos productos, muchas portadas de belleza, en fin he hecho mucha fotografía muy diversa profesionalmente, además de mi obra de autor.

Concretamente alguien cuya fotografía siempre me pareció espectacular es Julius Shulman, como un antes y un después de él. Recuerdo en el Leonardo Benévolo, que era el libro de cabecera que estudiábamos en la Facultad, la mayor parte de las fotografías contemporáneas eran de él. No puedo olvidarme de la casa de Richard Neutra fotografiada por Julius Shulman porque me parecía que más allá del valor de la arquitectura, había un valor adicional que era el valor de la fotografía  arquitectónica. En seguida me puse a investigar quién era el autor porque hay que pensar que en aquella época no había Internet ni nada parecido. Pero sí, me cautivó la mirada del fotógrafo sobre la arquitectura contemporánea.

L.B. Y algún referente en la fotografía en general?

M.I. En la fotografía en general… bueno, lo que pasa es que mi trabajo y mis inquietudes han pasado por diferentes gustos. Me pasó con la arquitectura, siendo estudiante me fascinaba con Paladio y en otro momento con Aldo Rossi o Le Corbusier. Fueron referentes en diferentes momentos, de cada periodo arquitectónico me ha fascinado más de un arquitecto. En el caso de la fotografía también, cuando me dedicaba más a lo que se llama “street photography”, a la fotografía de reportaje o la fotografía de calle. Es ineludible cuando sos muy joven que te gusten los dos grandes clásicos como Cartier Bresson y Eugene Smith. Pero luego cuando tu mirada se empieza a sofisticar un poco más y empieza a ser una mirada más propia, cuando salís un poco del cliché de lo que es una buena foto, los que me partieron mucho la cabeza en el caso de la fotografía de prensa, que fue en el tipo de fotografía en la que me inicié, fueron fundamentalmente Lee Friedlander y Robert Frank. Pero eso porque mis inicios en la fotografía fueron en la época de finales de la dictadura, entonces aunque uno tuviese en aquella época inquietudes estéticas era casi como una herejía en aquel contexto político dedicarse a una fotografía esteticista.

Era casi como una obligación moral denunciar y hacer fotografía de prensa, mostrar la situación de la sociedad, algo que a mi como persona me importaba mucho pero no era la esencia de mis intereses. Tal es así que cuando la democracia llega al país yo me libero de esa carga de tener que hacer fotografía de prensa y empiezo a hacer otro tipo de fotografía, más de autor y me libero también de las referencias más periodísticas. De todos modos, el lenguaje de Friedlander y Frank trascendía lo periodístico.

 

Hotel Hesperia, Barcelona

 

LB. Cuál fue tu primer trabajo vinculado a la fotografía de arquitectura?

M.I. Bueno, siendo estudiante de arquitectura en Montevideo hice varios trabajos en este tema. Mi primer trabajo, si no recuerdo mal, fue mientras estábamos en dictadura y el arquitecto Mariano Arana, quién años después fue Intendente de Montevideo, estaba muy indignado por como se estaba demoliendo de manera irracional y especulativa barrios como Pocitos y se estaba perdiendo el carácter de la ciudad y su identidad arquitectónica. Entonces él a través de un grupo que había formado que se llamaba Grupo de Estudios Urbanos había hecho un par de audiovisuales. Uno se llamaba “Montevideo, ciudad sin memoria” recuerdo, y a mí como estudiante tanto de arquitectura como de fotografía me emocionó ver aquel documental en la Alianza francesa. Entonces me acerqué y le dije: “Arquitecto, soy estudiante y me gustaría colaborar en lo que pueda”. Ahí empecé a hacer fotos de arquitectura, luego hice también fotografías para algunos estudios como Sprechmann, que fue mi profesor, pero fundamentalmente hice para el Grupo de viaje de la Facultad varios trabajos de documentación de arquitectura. Antes de emigrar hice uno por todo el país sobre arquitectura racionalista uruguaya.

L.B. En qué medida crees que tu formación como arquitecto influye en la construcción de una imagen o en la lectura de una obra al momento de hacer una foto?

M.I. Esa es una pregunta que siempre me hice ¿Cual es la afinidad última entre la fotografía y la arquitectura? Es difícil decir qué me ha aportado la arquitectura a mi ojo de fotógrafo. La fotografía es una gran afición entre los arquitectos y una cosa es ser aficionado y otra cosa es ser fotógrafo profesional. Realmente yo creo que la esencia que las vincula es como si fuesen ambas una única carretera con doble vía. Es la misma carretera con doble sentido, es decir, desde la arquitectura vas hacia la construcción de un espacio tridimensional que es la propia obra arquitectónica, una obra tridimensional temporal porque también no es solo construirla sino vivirla. Esa arquitectura se desarrolla a partir de modelos de representación que suelen ser bidimensionales, los planos. Se pueden hacer maquetas pero la tradición arquitectónica no deja de construirse a partir de modelos de representación bidimensionales. O sea, el arquitecto tiene la habilidad de a partir de las dos dimensiones generar todos los datos necesarios para construir una realidad tridimensional y temporal, esa me parece que es la habilidad que puede asociarse al hecho fotográfico. La fotografía es al revés, es la misma ruta pero en sentido contrario. Se parte de una realidad tridimensional temporal y se tiene la habilidad de abstraerla en dos dimensiones que es la imagen fotográfica. Son dos procesos diferentes.

L.B. Dentro de las posibilidades que existen en la fotografía arquitectónica, cuál es el lugar donde te sienta mejor trabajar? Hago énfasis en esta cuestión porque a mi entender son campos de acción un tanto disímiles. Por un lado se pueden identificar exteriores austeros, tecnológicos o excesivamente extrovertidos donde puede primar la materialidad de la obra, y por otro, interiores donde se observa la espacialidad, la luz interior y el mobiliario (equipamiento) que incluso algunas veces no está en consonancia con la obra construida. ¿Existe una preferencia o un factor que te identifique más al momento de hacer las fotografías? ¿Porqué?

M.I. Yo creo que hay dos tipos de fotógrafos bastante diferenciados, por lo menos aquí en España, que es el fotógrafo de arquitectura contemporánea y el fotógrafo de interiorismo. Yo tengo amigos en los dos campos y me doy cuenta que la diferencia es extraordinaria. Un fotógrafo de interiorismo es aquel que trabaja para revistas de decoración, donde la arquitectura no necesariamente es una obra de gran nivel arquitectónico. Lo que se intenta trasmitir con esa fotografía es que el lugar es un espacio vivible y bonito aunque la arquitectura sea mala, en términos de arquitectos… No importa tanto entender el espacio como recrear las sensaciones vivenciales que uno tendría si estuviera en esa vivienda. El valor del espacio no es notorio en esa fotografía, es notorio el valor vivencial pero a un nivel más físico sensorial. Es el tapizado, el sofá, la luz que entra por la ventana y envuelve el ambiente, etc… En cambio el fotógrafo que se dedica a fotografiar la arquitectura contemporánea busca otra cosa, busca que el protagonista sea la obra. El arquitecto puede tener intereses distintos al usuario.

Caixa Forum, Madrid

 

Yo recuerdo hace muchos años visitando la casa del Dr. Curutchet en La Plata, una obra de la que yo estaba fascinado, que el baño tenía un pequeño muro que llegaba a un metro veinte y después era totalmente abierto a lo que es la habitación de los dueños de casa. Cuando llegué y el Dr. Curutchet muy amablemente me permitió visitarla, cosa que era una excepción porque él estaba harto de vivir en una obra de arte, mi gran decepción fue cuando vi que en el baño las paredes llegaban hasta el techo.o No le había hecho caso a Le Corbusier, porque tenía un sentido de la intimidad que no era el suyo. A veces hay un choque entre los intereses del arquitecto y los intereses del usuario. Cuando hablamos de las revistas de interiorismo hablamos desde la perspectiva del interés del usuario, cuando hablamos de revistas de arquitectura contemporánea hablamos del interés del diseñador, del arquitecto.

L.B. Cuando llega un encargo para fotografiar un edificio cuáles son las prioridades? ¿Es habitual visitarlo con anticipación para planificar o para estudiar temas de asoleamiento, luces y sombras, o cualquier otro aspecto, por ejemplo?

M.I. Hay un tema de la fotografía que es muy importante que es la elección del punto de vista. Ambos, arquitectos y fotógrafos, estamos muy habituados a tener una gran conciencia de lo que significa el punto de vista, quizás en ese sentido los fotógrafos un poco más, por lo tanto la primer gran decisión a la hora de fotografiar arquitectura es la elección del punto de vista, esto es esencial. A partir de que se elige el punto de vista se elige el ángulo de visión, ¿desde aquí qué es lo que quiero ver? Después está el tema de la luz, si la luz natural no es la adecuada se vuelve otro día o se ilumina para que sea adecuada.

L.B. Existe alguna obra en particular que te gustaría fotografiar sea por su aspecto arquitectónico o por su simbología histórica – cultural en Barcelona o en otra ciudad?

M.I. Mi único gran ídolo dentro de la fotografía de arquitectura es Julius Shulmann, me encantaría poder fotografiar alguna de las casas emblemáticas que ha fotografiado él como la de Richard Neutra y ver cómo lo haría yo. Me gustaría saber si la arquitectura me lleva al mismo lugar que a él o mi fotografía me lleva a un lugar diferente respecto a la misma obra.

 

Caixa Forum, Madrid

 

L.B. Es sabido que en nuestra disciplina es imprescindible entrenar nuestro ojo a través del estudio detallado de otras obras a través de revistas, libros o Internet, y fundamentalmente de nuestras propias obras a partir del análisis formal – volumétrico y de la maquetación virtual. En este sentido, ¿en qué medida te parece importante la formación fotográfica dentro de la carrera de arquitectura?

M.I. Enseña a ver, indudablemente. Yo entendí muchas cosas de la fotografía estudiando arquitectura pero hay cosas que un arquitecto podría aprender estudiando fotografía, sin lugar a duda. Sobretodo entender la luz y el punto de vista desde una óptica diferente a la que dá la arquitecura. Yo tengo una triple formación respecto a la luz, estudié lo que nos enseñaban de iluminación en la facultad; los luxes, las curvas estereográficas, etc., que está muy bien. ¡Todo ese conocimiento que la arquitectura permite de la luz es genial! Por otra parte estudié iluminación para teatro, lo cual hace que a través de la luz artificial tu puedas generar un carácter. Si quieres hacer algo dramático entonces se pone la luz de determinada manera, etc, etc.

Después, la fotografía me ha dado otro nivel de conocimiento respecto a la luz que es complementario que lo que había aprendido a través de la Facultad y los cursos de escenografía en el teatro. El aporte de la fotografía a la arquitectura podría ser en síntesis entender mejor la luz, tanto para verla como para diseñarla.

L.B. El cine y la fotografía están muy relacionados con la arquitectura. Podrías nombrar alguna película que haya servido como inspiración o que de alguna manera te ayudó a entender mejor el mundo de la fotografía?

M.I. Hay una que me parece fantástica que se llama Mon Uncle del director Jacques Tati. Se trataba de una sátira algo naif y divertida de la arquitectura moderna pero en cualquier caso vincula a la arquitectura y el cine y no a la arquitectura y la fotografía. El valor de simulación de la fotografía en la película Blow-Up de Antonioni también me llamó la atención. Ésta película es espectacular en el sentido del valor de la imagen fotográfica desde un punto de vista más conceptual. Creo que Antonioni quiso reflexionar sobre el poder de la imagen fotográfica para alterar la percepción de la realidad. Ahora bien, desde el punto de vista del lenguaje, por ejemplo de la iluminación como recurso expresivo, una película que me parece muy buena es Blade Runner de Ridley Scott. La luz es espectacular.

Hoy día hay artistas contemporáneos como Gregory Crewdson por ejemplo, que es una excelente referencia para estudiantes de fotografía. Él diseña sus decorados, actúa como si fuese un arquitecto que hace un decorado pero después como fotógrafo lo ilumina. Construye una arquitectura efímera que le sirve de soporte a los personajes que la habitan al realizar la fotografía. Para mí es un gran maestro, haciendo referencia a tu pregunta la respuesta es Gregory Crewdson, entiende el espacio y entiende la fotografía.

L.B. ¿Cuáles son tus planes como fotógrafo en el corto plazo? ¿Existe algún proyecto en el que estés trabajando actualmente y que puedas contar?

M.I. En temas de fotografía de autor, según dicen quienes conocen mi obra a través de los años, hay una constante en mi trabajo que es la idea de juego. Creo que es la constante en mis treinta años de fotógrafo. No es algo que yo lo premedité sino es algo que se ve con el paso del tiempo. La idea de espacio también es importante. Hay algún proyecto mas reciente vinculado a otro tema como el erotismo, pero aún habiendo hecho un trabajo sobre el fetichismo erótico inmediatamente después hice mi último proyecto exhibido a la fecha que se llama Love Rooms. Son espacios vinculados al placer, pero no dejan de ser también espacios lúdicos donde uno recrea sus fantasías eróticas.

La constante en mi trabajo personal , además de la idea de juego, ha sido la idea de espacio como lugar, como identidad del lugar. La idea de lugar siempre me ha fascinado, entender cuales son las características que definen un lugar. Por ejemplo, cuando tenía 25 años y todavía no era arquitecto hice una serie que se llama La Rambla y era sobre Montevideo. Ahí estaba la esencia de lugar de lo que para mí es la identidad de Montevideo. La Rambla, la idea de un tiempo lento, un horizonte ineludible y un cielo sorprendente.

En este momento también estoy haciendo un trabajo sobre un parque llamado “El jardín de los Monstruos” en Bomarzo, ubicado en las afueras de Roma. Un príncipe al que se le murió su amada muy tempranamente, en vez de hacer un jardín bonito hizo un jardín tormentoso para no olvidar nunca el dolor de su amor. Me parece una idea de lugar inquietante, encargar a alguien que construya un lugar para sufrir.

Algo similar pasa con el trabajo sobre los bunkers alemanes de la Segunda Guerra Mundial abandonados en Normandía. También hay una idea de juego en esa serie. ¿Cómo alguien puede construir una arquitectura que no le hace ninguna concesión a la estética? Es decir, una arquitectura absolutamente funcional y con un fin vinculado a la violencia y sin embargo la Historia la convierte en una arquitectura bella, futurista, rarísima. A veces las intenciones de la arquitectura quedan cortas en cuanto a la trascendencia del discurso de lo que el objeto realmente es. Detrás de este proyecto también hay una idea de juego, ¿Como algo construído para proteger un arma y a su tirador se ha convertido en algo hermoso?

Caixa Forum, Madrid

 

L.B. Es habitual que viajes a diferentes países para dictar cursos y conferencias sobre tu obra y sobre las nuevas técnicas que estés desarrollando. ¿Cuáles son tus próximos cursos para este año?

M.I. Bueno, vivo en Barcelona y la mayor parte de mi trabajo está aquí, pero es muy probable que vaya en agosto a Uruguay a impartir algunos talleres y me gustaría tener la posibilidad de cruzar el charco y dar algunos cursos en Buenos Aires también.

Mi cabeza es bicéfala en muchos sentidos, soy arquitecto pero también soy fotógrafo, soy uruguayo pero de familia argentina. Mi madre es tucumana y mi padre es porteño y si bien soy uruguayo parte de mi identidad también es argentina. Sin que yo lo buscase, mi cabeza siempre ha tenido dos cabezas.

L.B. Has realizado exposiciones en Nueva York, La Habana, San Pablo, Medellín, por citar algunas ciudades, donde será tu próxima exposición y cuál será el tema?

M.I. La próxima prevista será en el mes de diciembre en Montevideo. Yo fui fotógrafo de prensa y tuve el privilegio de hacer prensa en la época de la transición de la dictadura a la democracia en Uruguay .Fuí fotógrafo de Brecha en sus inicios, el semanario de izquierda que siguió la tradición de Marcha. Tuve la suerte de ser una especie de observador privilegiado de la realidad de Uruguay de los 80, del aspecto cultural, político, etc. Voy a exhibir en el Centro Municipal de Fotografía en el espacio “A cielo abierto” del Parque Rodó, un resumen de lo que es un proyecto de libro sobre Montevideo de aquellos años.

 

Entrevista realizada en el mes de abril de 2012.

 

 

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Arquitecto MSc. Luciano Benites Fiusa Lima

Arquitecto desde el año 2006 por la Facultad de Arquitectura, Universidad ORT-Uruguay. Docente de Proyecto 1, 2 y 4 en la misma universidad del 2008 al 2010. Magíster en Teoría y Práctica del Proyecto en la Arquitectura por la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona (UPC/ETSAB). Actualmente cursando el Master en Producciones Artísticas e Investigación en la Universidad de Barcelona (ProdArt). Artista plástico de la Galería Maxó, Barcelona. Director y editor del Colectivo Internacional de Fotografía MEMORIAZERO.

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